Qué lo causa
- Traumatismo agudo durante una competencia o un entrenamiento
- Uso excesivo por un volumen de entrenamiento mayor que la capacidad de recuperación
- Volver al deporte antes de reconstruir por completo la fuerza y el control
- Mala mecánica del movimiento con fatiga o a la velocidad del juego
- Preparación física insuficiente fuera de temporada
